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jueves, 27 de enero de 2011

Yo y mi circunstancia



Me gusta que la ola me revuelque. Me gusta más que no meterme al mar.

Me gusta que me digas que no. Me gusta más que verte de lejitos.

Me gusta que me falte urgentemente un Sol. Me gusta más que el vuelto de algo que no necesito.

Me gusta borrar un post. Me gusta más que amordazarme el seso.

Me gusta subir a la combi equivocada. Me gusta más que ir nowhere.

Me gusta morir de sueño. Me gusta más que perderme de la vida.

Me gusta arrugar y tirar al tacho esa canción. Me gusta más que regalarte silencios.

Me gustan los lunes. Me gustan más que ese día.

Me gusta que me odies. Me gusta más que saberme olvidado.

Me gusta que no me des ése beso. Me gusta más que sentenciarlo a la costumbre.

Me gusta que estés lejos. Me gusta más que no saber dónde.

Me gustas tú. Y sí...me gustas mucho más de lo que me gusto yo.




(Elvis Crespo....ésta debió ser tu letra...y punto.)


domingo, 9 de enero de 2011

Fábula uno


De fondo, una canción que sin ser muy nueva, es. Miro mi muñeca como si en ella fuese a encontrar el reloj que sé que no tengo. Chá mare. Flojera le digo a ese nosequé que no me deja sacar el celular del bolsillo ocupadísimo para ver la hora. A mi izquierda, una silueta. ¿Tienes hora?...le digo sin mirar, por culpa de un gringo ebrio bailando horriblemente divertido. Esteee...dos y diecisiete....Jijijí...(y sí, yo tampoco entendí ni la risa cachosa, ni la precisión). Obviamente, volteo. Dos chicas...una guapa, altísima, dueña de una confianza pedante, una voz de apellido compuesto y un par de ojos vacíos que usó para mirarme como a un insecto. La otra, igual de guapa, igual de alta, igual de to-do. Sentí catorce miradas -tímidas, silenciosas y arrinconadas, emborrachándose rapidito para dejar de ser tímidas, silenciosas y arrinconadas- muy atentas al resultado de mi "entrada". Y yo, (por error) usuario de tácticas viejísimas y casanovescas de aproximación, absolutamente condenado (por error) al fracaso y flameando la bandera (por error) de los que acechan cual NatGeoWild con cara de laestoypasandobest. Rapidísima, no sé cuál, acribilla: no tengo ganas de bailar, de que me invites un trago, de conversar ni de hacer amigos. Pienso poquísimo y usando mucho mis manos le digo, sonriente: de lejitos te sirve todo, de cerca...sólo sirve tu reloj. Me quedé paradito ahí para verla, desconcertada, huir lentamente. Sacudiéndome las miradas, me alejé a la terraza. Y sí...Jijijí, reí cachosamente.


Moraleja: Chicas, si van a ser malas, espérense un ratito. Hombres, cómprense un reloj. Si están misios, una pastillita contra la flojera, ¿no?

lunes, 20 de diciembre de 2010

Instante


¿Ahí? No. Fue antes aún. ¿Desde cuándo? Desde el deliciosísimo día en que una mueca indescriptible me dijo que eras para mi. Por ti me puse mi camisa más bonita. Pero ni cuenta te das. No entiendes el lenguaje de mis risas, mis silencios. No sé qué decir. Mejor. No me parece. Pero...Nada de peros. ¿Cómo así? Yo no soy, ni fui, y hasta a veces creo que ni seré. Pero estuviste y estás...ojalá no estés nunca más. Sí. Opino lo mismo. No me importa lo que opines. Sólo no te mueras, pero vete lejos. Eso sí lo sé hacer. ¿Cómo has estado? Bien, qué gusto verte. Blablablabla. Me fui lejos. No lo suficiente. Han pasado años. Sólo en el calendario. Supéralo. Soy adicto a la tristeza, como tú a esa porquería. Lo estoy superando. Pero han pasado años. Sólo en el calendario. ¿Somos los mismos acaso? ¿Qué tiene que ver? No sé, digo. Di cosas que duelan, para sentir que en verdad estoy hablando contigo. ¿Herida abierta? Incurable. ¿Feliz? ¿Se puede? No sé. No sabes pues...nunca supiste. Y nunca sabré, ¿no? Algún día, cuando ya sea demasiado tarde. Ya es demasiado tarde. No, sigo vivo. ¿Y mientras? ¿No hay nada para ti? No. El zapatito que dejaron en mi fiesta no le calza a ninguna Cenicienta. No hay más. Nunca habrá.


Amor, la bebe te está preguntando si quieres jugo. ¡Ah!...sorry...me quedé....pegado. Si vi. ¿Qué pasó? No sé. Creo que soñé que no me atreví.


Atrévete...te-te...

domingo, 24 de octubre de 2010

Esperando ayer


Cuando sea grande quiero ser niño.


Querer incontrolablemente la figurita "nooola!" y que me importen medio rábano las camionetas del año en los semáforos.

Esperar la navidad alegremente y contarle, una a una, las vísperas.

Tenerle miedo a la vieja que revienta las pelotas, y no a la sombra del fracaso.

Olvidarme que te alcancé a ver, que fui feliz, que te fuiste y que me partió en dos.

No ver las noticias.

Que esa pizca de inseguridad sea ametrallada apenas viendo la luz prendida del cuarto de mis papás.

Trompearme con alguien y a los cinco minutos jugar con él.

Confiar que un policía me llevará a mi casa si me pierdo.

Que un billete sea tan sólo un papel de colores.

No querer cambiar el mundo.

Que nadie me haya presentado al realismo...mutilador de tantísimas alas.


Cuando sea grande quiero ser niño...y que se pudra en el cielo Benjamin Button.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Tribulaciones slash Fe




Vivo en la ciudad del hueco, el desvío, la obra y el cartel del vampiro sediento de poder.

Vivo mirando el nivel del tanque de gasolina.

Vivo despertando a horas que no quiero y esperando, semana a semana, el gol de Toñito.

Vivo creyendo que soy un buen tipo y que seguro mañana, una margarita te dirá que sí me quieres.

Vivo peleado con mi guitarra y con una que otra persona, que al cabo y al fin, no me viene ni bien ni mal.

Vivo soñando con bañarme en el Índico, juerguear en Ibiza hasta que me lo impida el sol , apostar un dólar en Las Vegas y ver Cats en Broadway.

Vivo escribiendo en mi mente y atreviéndome (a veces) a postearlo en este blog.

Vivo un recuerdo de Mar de Copas, de Kankún de litro y de obras del boom.

Vivo convencido que no hay abrazo como el de gol, ni beso como el de Hawaii, ni mujer como tú.

Vivo con un miedo terrible al fracaso, al silencio y a mí mismo.

Vivo con sueños sin visa, con puertas sin cuartos, con gritos sin eco.

Vivo disfrutando el rincón de mi cama que aún sigue frío, el ají de la casa de Wong y galopar en la playa.

Vivo odiando a Coelho, entendiendo a Ernesto y queriendo ser Cantinflas.

Vivo como no vive nadie, y me alegra muchísimo.

Vivo olvidándome de cómo olvidar y tú, de cómo correr.

Vivo tarareándote y queriendo que me quieras.....con o sin margarita.

lunes, 12 de julio de 2010

Así




Quiero quererte como Forrest a Jenny.

Sin preguntar de dónde vienes y si te quieres ir. Sin que me interese con quiénes has estado.
Quiero reirme del hecho que te hayas quedado detenida en mis retinas, en mis silencios.
Quiero que no me dé vergüenza.
Que me importe poco o nada si me pensaste como yo a ti. Si acaso existe una línea en tu cuento que se llame "yo", sin que sepas jamás que mi vida entera se titula "tú".
Hallarte en el recuerdo de columpios, de loncheras, de rodillas raspadas.
Nunca olvidarme de nada.
Quiero que vengas y te largues cuantas veces quieras, si es el único modo de que vengas.

Quiero quererte así... como Forrest a Jenny.
Que me empujes desde el beep hasta el "amén".

sábado, 3 de julio de 2010

Compadreyuntabrother's day


Como todas las fechas (digamos...ejem...ejem...yaaa...)"célebres", la de este día es hija del consumismo y de la fría pero no menos brillante idea de algún creativo publicista que construye su casa de playa con plata de Backus. Lógicamente no le asegura a esa cerveza aumentar sustantivamente sus ventas, pero digámoslo de frente...nos dio otro motivo divertido para chupar. Creo que pasito a pasito esta fecha está adoptando una suerte de mística sentimental (presente en las otras fechas digamos....ejem..."célebres") que antes no tenía. No sólo recibes llamadas de tus amigos con las frases fijas de "feliz día" y el infaltable "¿qué vas a hacer?", sino que hasta te auto-flagelas con un examen de conciencia que termina pariendo una culpa que todos sentimos; culpa de haber permitido que la vida nos lleve lejos de algunos buenos amigos a los que una simple alerta podría traer más acá...aunque ya no te atrevas a contarle sobre el sábado pasado, la ex-ex, la chamba o las "fuck buddies", definitivamente porque consciente o inconscientemente sabemos que los embates del calendario nos cambian y lo que fue común y cotidiano de pronto ya no lo es.

Este día se apareció este año como una fecha más, en la que ese sentimentalismo (muchas veces) absurdo parecía más ausente que el tino en Maradona. Pero Rubén Blades tuvo razón de nuevo y la vida me dio sorpresas. Tal vez por motivos muy ajenos al tema central de este post, pero la cuestión es que a la una y pico de la tarde me vi enteramente contento por compartir un ron inoportuno con MIS amigos, los protagonistas del fuckin' examen de conciencia. Imposible dejar de reír, imprescindible el ayer y las vivencias ésas que nos fabricaron el hoy. Sin querer queriendo, el bendito "día del amigo" se convirtió en el día en el que aniquilé cualquier duda de saber si somos los mismos...si nos queremos igual.

Hoy, gracias al creativo, sus ganas de tener casa en la playa, a Backus, al ascenso, a la Ye que se mudó a La Punta, al número "9", a Paraguay y España, al año 2003, a ATV, al Flor de Caña, a nosotros mismos...hoy...fue el día de mí y de mis amigos.

Sonreí. De veras que sonreí.

lunes, 7 de junio de 2010

Números




Tres beeps. Dos carajos y estás tú. El control remoto, estás de nuevo. Cuatro minutos de afeitada, cinco de ducha y cinco más de imaginarme qué verás si hoy te encuentro, de casuela, de chiripa. Siete prendas. Los cigarros para la muerte, (no hay que olvidarse de ella) y las llaves. Tiritada y el valor que nunca supe de dónde viene. De ti? No, no...a veces hay cosas buenas que resultan ser enteramente mías. Silvio, Mar de Copas, el Zambo, Sinatra, Delgadillo, Gun's, Bublé...igual es...igual vas. Igual te deduzco. Cien carteles, cincuenta mil metros, cuarenta minutos. Diez horas que a veces son una, que a veces son mil. Más y más carajos. Miles de carros, una sola ausencia. Tres saludos, una foto. Varios goles, malas noticias. No te vi. No sé si me miraste. Mucho menos si me viste. Igual amé que me mires. Odié que no me veas. Odio aún más que lo veas a él.
Estás y no te vas... Tres beeps.

viernes, 14 de mayo de 2010

Debo (verseado)

Destrozo el silencio cibernético (con más ganas que miedo) para arrebatarle a pedradas el protagonismo de este blog a la melancolía, comúnmente asociada a los inviernos, que a los veranos de juerga y alegría.

Y es que el verano me puso una mordaza que suplió con diversiones contenidas,
que camufladas vivían acechando, una risa, un olvido...media vida.

Sé que el verso suena raro en mi escritura, que no suena al "yo" que conocían,
pero fluye desde el nervio que me forma, que me azuza, que me aterra, que me lía.

Es que al verso la vida se parece, tiene más de canción que de aventura,
en las sienes la alegría se nos mece, en el alma el error se nos sutura.

Duele más el haberles ya no escrito que cumplir esta silente penitencia,
si mi mente se olvidó de aquel delito, condene pues, hoy la ley de la conciencia.

Y es que aquel que de la letra hace camino, deberá de andarlo hasta que alcance,
en la oreja del oyente repentino, una luz, una razón, hasta un romance.

La palabra, sea al triste, a la mujer o a las estrellas,
con la fuerza de mil hombres nos embiste,
con el peso de otros mil nos deja huellas.

Y aunque soy de Bécquer o de Peza copia burda, le he querido balbucear algo distinto,
a mi amiga, que se va sola y absurda, a ver si nos resuelve el laberinto.

Nunca más en este blog versos ni rimas, nunca más le daré el micro al asesino,
al capataz de todas estas pantomimas, que armando como lego hace el destino.

A ese tipo lo guardo y decomiso, candado ya le puse a su guarida,
si se escapa a este pelmazo dar aviso, para guardarlo y ya no cause ni una herida.

"Ya me voy" -como el viajero siempre dice-, el que sabe más de adiós que bienvenida,
no se burlen de esta oda desabrida, fue el brochazo juguetón que siempre quise...

¡Voilá!

domingo, 27 de diciembre de 2009

Monólogo (el de la inalcanzable)


Basta. Las letras ascendentes frente a una cara de tarado te lo refuerzan con moldimix en la mente. Ya basta. Ya no. Una vez más la comedia romántica te ametralla la pseudofelicidad que se desvanece a medida que tus pupilas van acordándose que ese no eres tú ni esa soy yo. Que no me has encontrado y que debes pagar con creces el dolor de haber sido y no ser más. Basta de msn y facebook; basta de las ganas de querer salir cada noche, aunque sea sólo a recoger un miserable café que nadie en Starbuck’s recuerda cómo preparar. Basta de buscarte un instante para verte inmaculado, perfecto, intacto. Ya no me busques. Basta ya de la incontrolable ilusión de encontrarme en cualquier parte, y de lo listísimo que debes estar para ese momento. Como si no existiesen más. Cómo si la fuerza entera de tu despertar se concentrara en ese instante, distante, inalcanzable, inexistente. Hoy no. Mañana tampoco. Para qué? Así andas bien, quédate ahí tranquilo, cumple con los deberes que tienes…cuáles eran?? Ahh si…esa vaina…es importante?? Y por eso no sales?? Ok…chau… Quédate viendo a Gissela cada fin de semana, baila por un sueño, sueña que bailas, tango, si…tango, pero no sueñes que bailas conmigo papito…estoy ocupada evitándote de todas las maneras posibles, a ver si te cansas de esperar… a ver qué es de ti…a ver si sigues sacando buenas notas…a ver si te sirve de algo al final…porque tú y yo sabemos bien que así te gradúes summa cum laude de Harvard no te va a hacer tan feliz como verme en la esquina y que te vea de vuelta. Que lo sepamos. Que no sea tarde. Pero en esta vida nadie escoge pues, estamos jodidos. Osea que yo seguiré huyendo y tú viviendo. Ojo, mucho ojo, no te me confundas, no me creas en cualquier lado ehh, que sino alargas el sufrimiento, por no decir que lo eternizas aún más. Sé que por ahí andas y sinceramente no me importa. ¿Qué? ¿Que deje de ser poema? ¿Que amanezca ahí? ¿Qué ese es mi lado de la cama? No flaco, te estás confundiendo, como siempre. Yo soy del viento, y como tal, de nadie y de todos. A veces tuya y a veces no. Sigue con tus domingos sepia que yo me guardo mis témperas. Ya encontrarás otro modo de pintar tus cielos, tus sonrisas. Basta, que ya estuvo bueno. Déjate de vainas que quiero irme, aunque no tenga que. Me interesan tres pepinos tus buenas intenciones, tus virtudes, que bailes salsa bonito y tu afán romanticón de la guitarrita tarada. Ya…déjame…no…no, no quiero nada…ándate a la mierda, que sabes bien dónde queda. Y ya no me esperes. No me esperes más.


Te hice caso, y a la mierda me vine. Y sí, ya no....ya no te espero.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Bitácora

Claro pues, si ni tiempo tuve. Me encuentro conmigo luego de un infinito periodo de absoluta dedicación al estudio y el primer espejazo que me ataca me revela una ensalada mental de fresquísimos watts, perfectos voltios y suculentos hertz, unas tajadas de amperios, unas gotitas de celsius y una espolvoreada de bar y ohms al gusto. Cuesta recuperarse de los embates del estudio, pero finalmente empiezo con ganas de haber empezado desde hace mucho, porque en este periodo indefinido de silencio cibernético encontré una y mil cosas por las que valía la pena derramar una que otra idea en este mi espacio, mi última hoja de cuaderno escolar. Y es que, (y de esto también protesto) estamos condenados a hacer siempre lo que debemos, lo que es importante y dejamos de lado lo que en un momento nos revienta con antojos; sino no hubiese permitido que las horas de silencio me arrebaten las palabras que le quise regalar a la blogósfera en su debido momento y que harían de este post, varios.

Descubrí (con la cursilería con la que lo describo) a dos personitas unidas por un solo corazón que, por supuesto, se nos fueron por no cubrir la cuota mínima de egoísmo humano; imprescindible para cualquier parroquiano que se atreva a dar un paso en este mundo. Que hay quienes regatean con la vida y que en Holanda la libertad es tan natural como la lluvia. Decidí dejarme de vainas con lo del “cuerpo de kion” (pese a haber despertado carcajadas a propios y extraños), comer responsablemente y aceptar que mi adicción a la nicotina es incontrolable por la sencilla razón de que me gusta demasiado. Encontré personas que se encontraron entre ellas y sentí miedo de olvidarme de un fulano de tal al que alguna vez oí que le decían Cupido. Me vi tocando “La Bamba” por Skype y agradeciendo a nosequién por llevarse mi guitarra hasta mi Yoyis, y aún más por regalarme el milagro de su baile; desintegrando los miles de kilómetros que dizque nos separan. Aprendí que ya estuvo bueno de aprender y que una maya me ametralla en el sosiego, y que aún así, en el misterio, me inflama los segundos. Me hallé contento con la fuerza de haber sido, y la ilusión de ser de nuevo. Corrí (sí, corrí), pequé, bailé y me senté en el suelo. Decidí no envenenarme las mañanas con noticieros y manejar cantando la nueva ola. Cultivé la cultura del slow down y la del hurry up (mayormente la última). Me volví mar y lo disfruté. Lo convertí en mi vida. Mastiqué hasta siete veces los carijos, y de vez en cuando, me los tragué.

Viví, qué más se puede decir. Y es que hubo tanto de qué hablar, de qué callar. Claro pues, si ni tiempo tuve. Una lágrima con rostro se subió a mi carro y me hizo conocerle mucho en muy poco, sin previo aviso, como suelen escribirse algunos capítulos, esos que escasean más que las navidades felices; los de a de veras. Oí que el mundo se acaba el 2012 y que no necesariamente a cada respiro, estamos más cerca. Concluí que se va la vida y que aún no sé nada. Confío que la próxima vez que crea saber alguito lo escupiré en uno de estos posts que tienen tanto de divertidos como de caóticos.

¿Qué cuándo será eso? ¿Cuánto tendrá que suceder en el interín? ¿Cuándo me golpeará la ingenuidad de querer empezar de nuevo? ¿Será mañana? ¿De repente antes de ti? ¿Después? No tengo respuestas. Luego de hurgar en mis fracasos, quiero pensar que (sin ánimo alguno de análisis) bastará con esperanzarme diciendo: “un lunes señor Vallejo, un lunes cualquiera”...

(Tssss…chasa conmigo!!!)

domingo, 11 de octubre de 2009

Metamorfosis


Protesto, protesto y vuelvo a protestar. Leo sin descanso (como siempre) la excelentísima columna de Jennifer Llanos en la revista Somos del sábado pasado y no me queda otra opción que la de hermanarme con esas personas que, tal y como yo, sufrimos con ver nuestro desparramado y bovino-morfo cuerpo, otrora espigado y me atrevo a decir, medianamente atractivo y envidiable. Y es que me da la impresión que la grasa que toda la vida he consumido se aprovechó del cansancio que me regala la chamba y que me condena a la cama, la compu o la guitarra…es decir, a no hacer nada; para soldarse a las paredes de mi abdomen y transformarme el “six pack” (créanme, hubo un día que lo tuve) en un “jonca” repleto de márgaros. Es que el tema ese de la dieta es más jodido que balacera en ascensor. Habría que vivir en otro país en el que la comida no sea tan pero tan rica. Todos sabemos que no se puede, sólo que hay uno que otro con complejo de fakir que opta por reemplazar el huevito frito por la granola. (¿???...no me explico…) Hay otros que inclusive tienen el descaro de decir que uno puede comer rico y saludable. Todos sabemos que es una falacia total. Opino que hay esas comidas que le hacen bien al cuerpo (esas que no consumo) y otras que le hacen bien a la psiquis retorcida del que come y le importa poco los efectos secundarios de su súbita felicidad. Hay inclusive quienes sustentan que se pueden combinar. Nooo pueeess!! Es una falta de respeto al buen diente (o a la memoria de mi tío “Zambo” Cavero)!!! O es que hay alguien que se imagine un dominguero chicharrón en pan pita…nooo!!!! No se puede ni se debe!!!!

Cada año, más o menos por estas fechas, abres la ventana y huele a diciembre. Un vaho que trae consigo una necesidad imperativa de prepararse para las playas, el calor y la calatería. La disyuntiva es inmediata: si debo prepararme físicamente para todo el caos este o psicológicamente para que me importe poco o nada ventilar mi desmondongada panza ante la opinión pública. Los últimos dos años es evidente que opté por la segunda, mientras que, muy cobardemente, este año ando aplazando la decisión hasta el último momento. El problema es que los kilitos de más, sumados a mis humildes 166 centímetros, el gorrito que se desteje y una adicción incontrolable al tabaco y alquitrán, me convierten en la antítesis completa a la imagen comercial que rellena los calzoncillos de Calvin Klein, protagoniza los sueños eróticos de las más imaginativas o causa el giro de algunos cuellos femeninos por la calle. La cultura de imagen que nos da de respirar me ha ido marginando, pero a la vez, me ha bendecido. Tengo la oportunidad valiosa de conocer a la gente en muchísimas más facetas que las del bendito enamoramiento que trae consigo las babas incontrolables y la pérdida progresiva de neuronas. La experiencia me lo dice. Si bien es cierto que en los últimos años he consolidado relaciones largas y duraderas, esto sólo ha sido posible porque tuve la extraordinaria experiencia de ser amigo de ellas antes que algo más. Las conocí como hijas, hermanas, nietas, primas, profesionales, amigas de sus amigas y amigas mías. Me atrevo a decir que las conocí de a de veras. Esto es algo que difícilmente un “playboy” logra con una mujer. Desde el momento que sus retinas se depositan en una, hay epicentro en las hormonas y una muy remota posibilidad que entre ellos haya algo ajeno a la atracción.
Sin afán alguno de generalizar, este post existe con una única finalidad: la de protestar por la ruin naturaleza que me dejó con cuerpo de kion (sin forma definida) y las incansables e infinitas burlas de mis amigos, que aunque sanas y amigables, burlas son. Me rio y me rio de la vida que me dejó atrapado con la necesidad imperante de hacer ejercicio, con la desgracia que significa haber dejado de correr. Es cierto, decidí dejar de correr porque me ahogo corriendo. La gente me dice que debo dejar de fumar, pero la lógica me grita que sólo me siento mal cuando corro y no cuando fumo; por lo cual (lógicamente) decidí dejar de correr. Problema mayor.

Bromas aparte, este post es reflejo de una auto-burla que vengo masticando en la mente desde que se burlaron de mí. Aquel que se sienta identificado, bienvenido. Comente. Gracias a Dios que a la mujer que espero (y que no busco) le importan poco mis kilos de más, menos aún los 166 centímetros y poco o nada el gorrito destejido. Ni quiere ni necesita al de Calvin Klein y será feliz de tener tickets en primera fila para el show mediático de este humilde servidor.

Gracias a Dios.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Réquiem

Un rato más tarde me senté, dormité y comprendí que era una pena que arrastraría, un par de metros detrás, toda la vida. A veces las cosas llegan tarde y a uno le queda solamente imaginar qué lindo sería si así no fuera. ¿Dónde estuvo la smile shutter cuando estuvo ella? De haberla tenido, hoy habría en mi pupila otra Quetita. Mueca vieja, enorme, torpe e inocente, pelo blanco de historias, de dolores, de arrebatos. Ojos lindos, vencidos y apagados. El sillón rojo, aún más antiguo, y el té chino, calientísimo, cual preludio indiscutible de una buena carcajada. En la radio un bolerito le alegraba las mañanas al cuadro del Jesusito, que orgulloso nos mostraba corazón enrojecido, y que un mal día, porque quiso, habría de llevarse a mi abuelita allí tan lejos.

Sospecho que ayer me dijo, con la joda de siempre: vive más y piensa menos. Me encantaría escribir que siempre hablo con ella, que es mi confidente, mi jueza, mi amiga; pero la sinceridad es presidenta de este blog. Esta vez, esta única vez, (creo que) habló, y lo que es mejor aún, la oí. Hoy, decido escribir con la convicción decepcionante del que no se va a responder nada. Lo que me dijo Quetita no tiene otra interpretación que la de disfrutar más las cosas, porque de repente ese futuro para el que nos preparamos tantísimo y desde hace tantísimo tiempo (sospecho, desde el incalificable día que me llevaron al nido) se puede ver fácilmente eliminado de un segundo a otro por un dedo asustado en un gatillo, por “Johnnie Walker” manejando tu carro o algún otro, la boludez del mecánico de avión o un grupo de células anormales (muy de moda en estos días). ¿Es que no hay nadie ya en el mundo que se muera de viejo? Es como si la vida nos la quitásemos nosotros mismos, sin que ella se quiera ir porque quiere. Porque ya expiró. Porque ya no hay cabos sueltos. Esta filosofada mortífera es hija de un pensamiento terrible: que no hay ABSOLUTAMENTE NADA de lo que podamos estar seguros en la vida. NADA, excepto un único factor: que todos, irremediablemente, de una manera u otra, nos vamos a morir. La única bendita regla que tiene este juego corrupto es que se acaba. Todo lo demás es un enigma.

Así que a vivir señores, sin preocuparse de más. Sin miedos, sin caretas, sin cálculos…sin recetas. A ver si aprovechamos que ahora si hay smile shutter y por ahí que le dejamos al de al lado una imagen con sonrisa. De que llega, llega. La vaina está en que nos encuentre recontra vivos. Sólo así garantizada está nuestra voz en los oídos esperanzados de los que se queden.
Como la suya en los míos. Fuerte, infinita, inmaculada, preciosa…



gracias por todo minga…te extraño…



miércoles, 2 de septiembre de 2009

Febrero 15


Frente al espejo y sin mirar mucho alcanzó a ver rezagos de las sobras. Las sobras del amor que comen algunas flores nocturnas (Silvio dixit) y que hoy nos susurran que hubo alguien que recuerda vagamente haber oído a lo lejos a un fulano sospechar que alguna vez ese espejo dibujó a un hombre y que andaba alegre. Que a ese hombre una novela de su autoría le quitaba el sueño por las ganas de jamás escribirle un epílogo. Pero la vida (y todos sus enigmas) acechan y atacan sin pedir permiso. Sanseacabó. ¿Pero…por qué? ¿Oe, y ahora? ¿Qué viene después del amor? ¿A qué sabe esta mezcla de adiós y bienvenida? ¿Desde cuándo el masoquismo y tu recuerdo coquetean tanto? ¿Por qué duermen al pie de mi cama? Abrió un ojo a la vez, se dijo “estás tranquilo” y se lo creyó. Se puso su peor cara de lunes y se abrió camino entre tanto recuerdo hasta una puerta que no tuvo miedo de abrir. Caminó sacudiéndose frases ajenas y la costumbre de hablar en plural. En la esquina de “olvídate” con “lúchala” sintió miedo, pensó poco y una sombra lo devolvió a su casa, masticando más preguntas que respuestas. Tomó sus dos medias tazas de café sentado ahí, al costadito de su ausencia. Oyó un sinfín de “Dios sabe por qué hace las cosas” y “vas a ver que todo va a estar mejor” como si de clichés se alimentara uno. Sobrevivir fue su nuevo apellido y el cajón del otro lado de la cama, el pseudorefugio de un fantasma que vivía en todos lados; o casi todos, que no es lo mismo, pero es igual.

Algo así son los días (en technicolor) de un tipo que, con la sorpresa de un estornudo, vio finiquitadas sus ilusiones con una mujer, su mujer…esa… sí, esa… la coprotagonista de su álbum familiar. Pasó por el trance de botar las cajas de zapatos con las fotos y los cachivaches que en algún momento no lo fueron. En un brote de populismo me da por destrozar las teclas de mi laptop para elevar mi voz ante un tema tan propio y a la vez tan compartido. Y es que encuentro difícil de creer que haya alguien en este mundo o en cualquier otro que no haya pasado por esto, y si lo hay, es muy probable que haya andado por la vida provocando rompimientos por el terror incontrolable que le provoquen uno. Pero como son muy pocos, los despreciaré, sino, que levanten la mano (gracias Grupo 5).

Pasa de cuando en vez que nos vemos accionistas únicos de una libertad forzada que viene con tanta violencia como inutilidad. Libertad. Un ideal que llevó a tantísima gente en tantísimos lugares y por tantísimo tiempo a morir y matar. Y ese día, entre dos miserables personas, en ese metro cuadrado, en cuestión de segundos, te importa menos que el PBI per cápita de Bangladesh. Simplemente no la quieres. No te sirve. “¿Para qué quiere la libertad en la luna un tigre?” (R.A).
El quid del asunto no está en ningún lado. Si pensaste que leyendo mi blog encontrarías una conclusión, una ayuda, un tip, te equivocaste.
El amor, al nacer y morir de ti y de mí, nos ha heredado todo y resulta tan estúpido, precioso, imperfecto, implacable, simple y complicado, nervioso, dubitativo, cobarde y maravilloso como nosotros mismos.
Después de tanto adjetivar, surge la pregunta inevitable: ¿Por qué nos enamoramos? Sinceramente no lo sé. Maybe because it tastes too damn good.
Bye.

PD: leí el final y me sonó mejor en inglés.