Bienvenido. Lee de abajo hacia arriba. O de arriba hacia abajo. O como quieras. O no leas. Yaa whatever...

martes, 24 de abril de 2012

Sin saber


Tú no sabes quién soy. No sabes y estás acá, al costado de mi cansancio. No sabes, pero somos casi lo mismo. Tu mamá también te leyó ese cuento, pero en otro idioma. Te abrigó más porque hacía más frío y también se levantó de madrugada a sobarte la panza cuando comiste mucho.  Somos casi lo mismo, aunque no lo sepas. No sabes que ahora tengo la suela firme. Que tengo el sueño ligero, dos historias exquisitas, una vida con rueditas. Tengo un sueño de indecencias, un cuaderno de sandeces, historietas de unos meses. Tengo una sonrisa con bostezo, un Tonopan en el bolsillo, siempre un dedo en el gatillo y un perfecto sobrepeso.  Cuatro chistes, siete goles, un dolor. Tengo mucho de lo que no tuve y poco de lo que tuve siempre. Tengo un signo de interrogación, o dos, o quizá tres. Tengo la alegría de saber que estoy hecho de lo que seré…mucho más que de lo que fui.

Saco mi laptop y empiezo a juntar estas letras. Me miras raro, como preguntándote qué es lo que dirá ahí. Suponiendo tal vez que soy un periodista yuppie volviendo columna las elecciones en Francia. Tal vez un escritor de pacotilla, que pretende disfrazarse de alfabeto para olvidarse, tal vez,  de lo larga que es su sombra.  Pero no. Escribo de ti. Escribo que no me gusta tu sonrisa, pero me encanta que sonrías. 
Ahora duermes. Duermes como algunas otras; a mi lado, pero muy lejos. Duermes sin hacer ruido y yo hago ruido de ti. Duermes sin imaginarte siquiera que desde hoy vives en el tintero, en los fonemas perfectos que no pronuncio. 
Pero no sabes. No sabes que estoy en medio de un strip-tease emocional, sin clientes billetudos. No sabes cuánto alivia escribir lo que no pude, lo que no quise, lo que no debí.

No sabes, y nunca sabrás. Desahuevina. Las cosas como son. 
En tu vida yo fui el 28B. 
Tú…tú fuiste un post en mi blog.

lunes, 19 de marzo de 2012

Partida/o


No me extrañas, di la verdad. No fui más que un ladrón de tu aire, otro carro en tu tráfico, un nombre más en tu teléfono.  Un avión me sacó de tu hoy, pero ni te despeinaste, no te hizo ni cosquillas…ni cuenta te diste. Tu piano, tus odios, el smog, tu miedo crónico, el tipo al que no amas, el trabajo que odias, los que levantan vasos contigo, el espejo que sabe perfectamente cómo mentirte….todos siguen ahí contigo, con tus minutos, con la almohada ésa que (estoy seguro) aún sabe quién soy.  Sigues despertando a la misma hora, peleas con el mismo desgano, arrugas el mismo poema, te emborrachas del mismo optimismo cuando oyes la misma canción y le pones el pecho al mismo lunes que termina aventándote el mismo alpinchismo. Déjate y córtate el cerquillo mil veces, igual eres la misma mujer.

Pero es así de simple, no me extrañas.

Medalla de oro a mi fracaso en el intento de empaparte los segundos cuando estuve, esperando que muriesen de sed cuando me fuese.  Pasé inadvertido a tu pupila, me perdí entre el montón, me disfracé de lo común, lo estúpido, lo asquerosamente cotidiano. Leerás este post y pensarás que no es para ti, que no llega a tocarte, que chorrea tinta invisible.
Diría que no me importa, pero la sinceridad sigue siendo presidenta de este blog. Al final da lo mismo; seguiremos tecleando que estamos bien, que no nos hacen falta bicicletas de a dos, desayunos con desnudez, disfraces de Grease y mucho menos hablar en plural. Seguiremos siendo lo que nunca fuimos, y llegará el día en que ya no seamos nada; muertos hasta en el “casi”.

No me extrañas, di la verdad. No puedes, no quieres, no debes. No estás para esos sinsentidos. En tu vida fui y sigo siendo ese doble cero que tienes que marcar delante de mi número para hacer la llamada…

Ésa que cambia todo.

Ésa que nunca harás.


Ésa que ya no espero.

sábado, 4 de febrero de 2012

Claroscuro



Y nada más. Media noche, noche a medias. Piel, miedo, ganas, Norah Jones. Besos con deseo de superación, relojes muertos. Vergüenzas que caen al piso....justo, justito después de la ropa. Una a una, poco a poco...escupiendo paciencias que nunca tuve. La flor sangrando vino, y el pecho y el labio y el pecho y el vino y el pecho y  el vino y el labio. Soy Rembrandt, y tú eres lienzo. Piel de detrás de las rodillas, dejando de pasar inadvertida. Suéltate el pelo, mujer...y las ganas. Rincones anónimos, gritos afónicos, libidos indómitos. Un recuerdo en claroscuro, un revólver sin seguro, dos idiotas sin futuro. A dormir como caigamos, como queramos. No me olvido, no te preocupes. Hay un avión del cual no voy a huir, un cuento que nadie quiere oír,  un "quizás" con el que nadie va a mentir. No me olvido, no te preocupes. Sé que dormimos juntos, sólo los dos; y que a ese hijo de puta de "mañana" nadie lo invitó. Ni yo,  ni mucho menos tú.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Clave de Sol

Quiero una banda así. Quiero hacer una canción así. Quiero que alguien sienta que la debió escribir, tal y como yo siento que debí escribir ésta. Quiero que la palabra "música" siga haciendo su chamba. Que sea capaz de traer al frente lo que habías guardado muy al fondo, de lavarte un día, de cachetearte con verdad.
Sé que esta canción está condenada a nunca pasar los veinte mil views en Youtube, que no la van a cantar en Finlandia, que no estará en ningún ránking. Sé que no está hecha para eso, sé que no está manchada con oro. El "negocio" de la música esconde, margina, tapa...pero no te amordaza. Nadie en ese "negocio" va a impedir que la escudriñe, que la guarde en mi cajón, que mañana la recuerde.
Esta canción, esta banda, como muchas otras canciones y como muchas otras bandas existen para rendirle tributo al dios pagano y perfecto que es la música, la de verdad.

No quiero decir nada más que gracias, a Dios, por la música. La que todavía no arruinan.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Abecé


Podemos decir que vives en mi alfabeto. En la maraña de letras que a veces y sólo a veces saben soportarse y que dibujo, una a una, en el espejo que suda vapor. Vives en mi verbo, en los fonemas exactos de tu nombre, en el abismo insano de un ABC que felizmente me aprendí. Para hacerte adjetivo busco en ti, en el modo ingrato en el que te cae el pelo sobre la nuca, en lo que me cuentan tus cartas vacías. Mecida entre comas me silbas una de Oceransky, nos tomas cualquier foto, me regalas un domingo blanco. Me imagino que no estuvieses, que no sepa imaginarte, que fueses del sueño de otro. Me imagino que si vivieses tal vez, en cualquier sitio; yo sería de ésos que viven caminando. Ésos, los que no se bañan, los que duermen donde las noches quieren, los que estrechan todas las manos. Yo sería como ésos, buscando bajo cada alfombra. Gracias a mí vives, sí, todos los días, en mi alfabeto. Vives en este post, en el anterior, en el que aún no se me ocurre.

Vives. ¿Pero, vives? ¿Tienes casa, madre, sueños? ¿Tienes un perro que recuerdas, unas Converse preferidas, una historia que no olvidas? ¿Guardas cartas aún no escritas, amistades de mentira, un dolor que te aterriza? Vives en mi alfabeto, sí, pero...¿y si vives en mi vida?

De repente estás bailando una alegría, caminando en un misterio, extasiada en un concierto.
Sólo sé que a cada paso, cuando acaba este segundo, yo cada vez estoy más vivo y cada vez estoy más muerto.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Fábula dos



El sábado salió sol. Salió sol y me dije que sería una buena idea enjuagarme la flojera y lavar mi carro; como quien disfruta el día y hace algo medianamente productivo. A decir verdades; bien productivo, si tomamos en cuenta el cambio de color que tenía el carro por las capas de smog, tierra y tristeza que le fueron aventadas encima por la ciudad y los ciudadanos. Comencé, y dos horas después, no había acabado aún. Para cuando terminé, el carro estaba asqueroso. Yo estaba asqueroso y asquerosamente agotado también, aunque la asquerosidad de mi agotamiento era menos grande que la idea que me golpeó. Me sentía un ratero de pagarle cinco soles a un tipo para que haga esa chamba en tan poco tiempo. Qué abusivo me sentí. Qué abusivo me siento.

Moraleja: Si sale un sol de Egipto, cómete un ceviche.

Pd: Lavo carros. Ojo casera, cobro 500 soles.

jueves, 13 de octubre de 2011

Diez veces diez

Conté diez veces hasta diez. El espejo, implacable, repitió de nuevo lo mismo. Ya lo sé. Sé que casi 28 años después me parezco más a Charlie Harper que a Ernesto Guevara. Lo inexplicable del asunto es que ya poco o nada me importa. Poco o nada ver si me veo viéndote. Poco o nada de lo que fui, poco o nada de lo que seré. Nada o poco me faltas, nada o poco me acuerdo. Nada necesito de nadie. Poco de mí, muy poco de ti, nada del resto.
Sin ánimo alguno de exagerar, estoy preocupado de andar despreocupado. Me casé con la soledad y, aunque me vi a poco de enviudar, creo que nos hemos unido como nunca. La quiero, a veces. La odio, a veces. Pero siempre estamos juntos. Estoy borracho de un alpinchismo crónico que me impulsa a andar la vida sin caminarla, sin mirar nada más que mis propios pies dejando atrás un camino que, si lo vi, fue de reojo. Y sí, no me importa. Tengo miedo de acostumbrarme a no necesitar de nadie, a  no recibir la llamada de "¿llegaste bien a tu casa?" y a cucharear a nadie las tardes de los "lunes no laborables", más conocidos como domingos.

Si tú que lees estuviste en mi cama, fue sola, o con un hijo de puta, que es lo mismo. Ahórrate los gritos y las pifias y las llamadas y los insultos y el vino y el malecón y los cafés cargados y las medias noches y las ganas de correr. Todo ya sé cómo viene. Todo parece escrito ya. Todo tan estúpidamente distinto. Todo tan estúpidamente igual. Si vuelves a mi cama trae algo nuevo, que yo sigo siendo el mismo imbécil.

Cuento diez veces hasta diez. Já...como si fuera a mentirme.

"Por mucho que me duela debo admitir, que otras me ven sin ropa y tú desnudo". J.S

(No se asusten lectores. Ése no soy del todo yo. Ojo, muy hábilmente, dije "del todo").

viernes, 19 de agosto de 2011

Ni cuenta


Si te cuento la historia, me vería obligado a decirte que te odio.

Que te vi llegar cómodo, sonriente...borracho de confianza. Que tenías en la cabeza cualquier cosa menos lo que estabas a punto de hacer. "¿Qué casaca? ¿la Zara o la Versace?". Que para nosotros dos la palabra "Madrid" no significa lo mismo. Que pasaste a escasos dos metros y nunca supiste qué era yo ahí, en qué me estabas convirtiendo.

Si te cuento la historia, tendría que decirte lo que ya sabes.

Que odio tu uniforme, tu paso sereno, el semáforo que no te detuvo, el despertador que te trajo justo a tiempo. Odio tu avión y tu cielo. Odio tu hoy pero más mi mañana.

Si te cuento la historia, tendría que decirte lo que no sabes.

Que te la llevaste donde ya no la toco.
Que me quedé partido en dos.
Que tú...ni cuenta te diste.

domingo, 17 de julio de 2011

Cambia




Por favor cambia.
Sacúdete la inteligencia, los ojos llenos y la sonrisa de sol. Vuélvete fría, distante, corriente. Abandona tus silencios, tus metas y tu coraje. Guárdalos en el cajón de abajo, senténcialos a la caja de zapatos o a la ropa sucia. Piérdete entre la gente, múdate de cielo, apaga tu brillo, arráncale el viento a tu voz. Sueña cosas posibles, córtate las alas, muérete de miedo....Cambia.
Cambia, que sino yo callaré sabiendo siempre que no pasó, que nunca fui. Que tú andas por el mundo intacta, espléndida...asquerosamente inalcanzable. Cambia, que quiero poner tu nombre en mi lista de errores y no en la de fracasos. Cambia, que sino seré yo quien nunca vuelva a ser el mismo.
Cambia, y después....vete.

sábado, 9 de julio de 2011

Facundo del mundo


En un cassette guardaba tu voz de paz, para tenerla cerca cuando pudiese entenderla de verdad. Hoy no sé si llegue ese día . Alguna vez (y de esto no sé cómo) aprendí qué significa la palabra "asesinar", una palabra ajena, helada...hueca; y fue en segundos que descubrí que era el antónimo de tu nombre. Es irónico leer ambos en la misma oración, porque siempre pensé que el pasaje para ver a tu "primera buena noticia", a tu tío Pedro, a Whitman y al Borges de tus tertulias; habría de regalártelo la enfermedad maldita que debiera volver a ser nada más que un signo del Zodíaco. "Hay que desconfiar de los genios porque a veces se hacen los muertos" te dijo Sábato alguna vez. ¿Quién puede decir que te moriste, maestro? ¿Quién va a callar tu pecho henchido de humanidad, de risa, de razón? ¿Quién? Nadie. Mucho menos las balas cobardes que hoy me hacen creer que los que andamos este mundo ya no merecemos gente como tú. Éste es un nuevo día, el primero sin ti. No eres ni de aquí ni de allá, tú eres de todos los lugares en los que haya nacido un hombre, uno con un sueño. Volaste bajo, siempre abajo porque ahí está la verdad...disculpa si los hombres no lo aprendemos jamás. Gracias por darme un mundo más humano, más sencillo, más iluminado. Sé que no te defraudaré.

"Si lo lloras, es porque no entendiste su mensaje" (Anónimo).

Gracias por todo....MAESTRO.

¡SÍ SEÑOR!


http://www.youtube.com/watch?v=WrI5wdFRcYU&feature=related

sábado, 11 de junio de 2011

Pido


Primero mírame. Después sonríeme. Espérame. Dime. Ríete. Contéstame. Cuéntame. Sorpréndeme. Coquetéame. Susúrrame. Encántame. Despídete. Recuérdame. Llámame. Léeme. Tontéame. Acompáñame. Disfrútame. Escúchame. Entiéndeme. Compárame. Abrázame. Suéñame. Ilusiónate. Engríete. Preséntame. Admírame. Enamórate. Motívame. Ódiame. Enamórame. Supérate. Alégrate. Decepciónate. Enséñame. Refúgiate. Aguántame. Enorgulléceme. Fastídiame. Equivócate. Extráñame. Engríeme. Compórtate. Ayúdame. Entristécete. Célame. Sostenme. Cántame. Empújame. Emborráchate. Báilame. Avergüénzame. Corrígeme. Abrígame. Imítame. Niégate. Adórame. Grítame. Perdóname. Olvídate. Entrégate. Obsérvame. Márchate. Esfuérzate. Piénsame. Consuélame. Aférrate. Moldéame. Convéncete. Acéptame. Júrame. Rétame. Apóyame. Fórjame. Desvístete. Cocíname. Apréndeme. Conviértete. Conviérteme. Cuídame. Sígueme. Confíate. Apachúrrame. Angústiate. Resuélveme. Convérsame. Ignórame. Acuérdate. Valórame. Titúlame. Llévame. Compárteme. Víveme. Preocúpate. Compadécete. Despídeme. Tócame. Llórame. Entiérrame. Rézame. Escríbeme. Búscame. Desgárrate. Agradéceme. Añórame. Reencuéntrame.


Sólo pido que nunca, nunca me ames. Jamás.


pd: Mejor no me mires. Y que ni se te ocurra sonreír.

miércoles, 1 de junio de 2011

Difraz, antifaz, incapaz


Mi martes llegó apenitas acabó el domingo. Olió a café y me supo como a ti, pero con menos penas. Todo andaba bien, hasta que sentí un zarpazo Sabinero. Y como siempre, como nunca, como alguna vez...dio en el blanco. Dizque me disfracé de él. Mi martes parió sudando cinco hijos cibernéticos (es más fácil llevar el iPod que un cuaderno) y hoy se los regalo a la blogósfera. Eso sí, con las disculpas del caso. Sé que querer parecer alguien más da lástima. No sé si debería postearlo. No sé si debo mandarlo al archivo. No sé si estoy decepcionado de mí mismo. Nada sé caracho. Ahí van.


I

Interpreta este silencio como quieras, que entre insultos y quimeras
quedé huérfano de ideas y borracho de argumentos.


II

Me disfrazas del idiota confidente, yo te busco en el fondo de mi vaso
aceptando que sé bien que a tu Parnaso sólo dejas entrar al que te miente.


III

Que mi boca cerrada te grite lo que ayer ni nunca dije
por jugar al escondite sin que nadie busque nada.


IV

Aquí bostezan la tinta y el papel desde que paso noches enteras
asqueado de ver tus caderas dando vueltas para él.


V

Mi insomnio no se traga el cliché "que seas feliz"
odio tus fotos en París y tu affair con el de Praga,
¿ya que quieres que yo haga, si tu adiós es una llaga
que aún no llega a cicatriz?



pd: no es vergüenza a lo que....VERGÜENZA. Pero como que pega en el palo, no?

miércoles, 11 de mayo de 2011

Nosotros, según ella

Ahí te vi. Eras chiquito y sabías poco del mundo, las cartas y los silencios. Yo había olvidado ya quién era y qué hacía ahí. No sé quién nos presentó, tal y como tú tampoco lo sabes. Fuimos de a poquititos. Tú, desnudándote para que sepa quién eres. Yo, para que sepas quién podía ser contigo. Te perdonaba las torpezas y tú los desenfrenos. En lo que dura un invierno comencé a extrañarte. No te necesité antes que tú a mí. Fuimos juntos al pupitre y la chacota, y día a día, andamos. Nos decíamos de todo y frente a todo el mundo. Hasta que un día fue lunes y no estabas. Conté un sinfín de noches con sus lunas. Llegabas, de cuando en vez, con otro aroma. Yo, paradita en la esquina esperando que me cuentes, que me grites, que te acuerdes. Te extrañé y te volví a extrañar hasta que no supe hacer otra cosa. Un día viniste -armado de pupilas borrosas e infinitas- a buscarme... a encontrarte. Fue como ayer, como hoy...como siempre. Te disfracé de Silvio, de Pancho, de cualquier borracho de esquina. Recorrimos cielos, mares, miedos, fantasmas. Gritaste de mi garganta, y yo, comí de tus manos. Huiste solo, pero conmigo. Me despertabas de madrugada y yo contenta, susurraba nuestros misterios. A veces me resultan muchos; a veces...sólo un puñado. Conquistamos el absurdo como a nada...como nadie. Te hice quien eres, y tú, me embarazaste de vida.

Somos lágrima, poeta, suspiro, abril y fusil.

Somos, donde estemos...abrigo.

Soy, fui y seré -contentísima y deliciosamente-...............TU guitarra.

lunes, 25 de abril de 2011

Mujer dos puntos



Qué fácil decir adiós.
Mi cama no huele a ti, mi labio no extraña el tuyo... nunca viviste en mi pupila.
Ven y date un paseito por mi mente, no vas a encontrar nada que rime con tu nombre. Ni un vestigio, ni una evidencia, ni siquiera un eco.
Carajo, qué fácil.
El mundo me espera, y tu imagen me retiene con una fuerza más chiquitita que tu valor.
Si sí, si no...ahora importa cero, incluso menos que extrañarte. No hay nada que extrañar, salvo esta versión indescriptible de mí mismo.
No hay nada roto, frágil, rajado ni enclenque en mí. Estoy intacto.

Qué fácil decir adiós.... Papayita.